El despertar espiritual o el despertar de conciencia.
Dicen que para despertar hay que tocar fondo y en mi caso no fue diferente.
El despertar no es una caricia, es un golpe y con sabiduría será el último.
Tal como lo dijo Horacio “La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la comodidad hubieran permanecido dormidos.”
Desde la comodidad difícilmente buscaríamos más de lo que se ve, no habría razones para autocuestionarse y replantearse la vida pero sobre todo no buscaríamos a Dios con tanto deseo y no tendríamos la oportunidad de ver milagros en nuestras vidas.
Todo en tu vida se destruye para construir algo mejor aunque en ese momento no lo vemos así; Realmente nada que valga la pena conservar se va a destruir si estás en medio de un despertar y entonces empiezan las preguntas, tu vida llena de tantos ¿por que? y el orgullo hace lo suyo respondiéndote que es porque no te has esforzado lo suficiente hasta que sedes y admites que esto hace mucho esta fuera de tu control y se lo pasas a Dios porque tu entendimiento ya no basta, se quedo limitado ante lo ilógico.
Y las respuestas llegaron. Ahora pienso, ¿Por qué no lo hice antes? ¿Cómo pude haber creído que lo que viví era normal? ¿Cómo pude haber pensado que podía sola?
Recuerda que esto es el precio del despertar, aquí no te voy a contar lo hermoso que es haberlo pagado sino el duro camino que pasas cuando eres inconsciente de que Dios y su divinidad existen (Esto nunca lo dude pero por años pedí que se aumente mi fé porque no sentía su presencia y que ciega estaba) del poder de la mente y las palabras, de tu propia existencia, de lo esencial de la vida.
Aún quedan suficientes altibajos que te llevaran a transformarte en la persona que estas destinado a ser. Aunque todos tenemos un destino diferente el común denominador es traer luz a este mundo. “Existes para servir, no para ser servido” .
Hoy miro hacia esos años y me es imposible no reconocer mi fuerza interior pero que habría sido de mi fuerza sin el amor y la protección de Dios en el camino.
Si mi destino era despertar; acepto el precio. Ver a Dios actuar en mi vida vale todo lo que pase que comparado con lo que atravesaron otras personas resulta ser nada.
MJ
