Empecemos por el sufrimiento. Es duro para un padre tener que dejar que su hijo se equivoque para que note que sin su guía está perdido, pero Dios no es cualquier padre es EL PADRE y su guía no es cualquier guía es LA GUIA y su amor no es cualquier amor es EL AMOR.
Estamos siempre seguros de que nuestros padres quieren lo mejor para nosotros a pesar que se equivoquen pero Dios nunca se equivoca de forma que si permitió que sufriéramos era justo lo que necesitábamos porque nuestro amor propio nos lleva a pensar que debemos ir tras lo que merecemos, olvidamos que quien nos creo tiene su anhelo, un propósito que nos llevaría no solo a la felicidad plena que es vivir bajo su gracia sino también a ser el motivo de la suya. Hacerlo sonreír, conmoverlo con nuestro pobre amor como un bebé que se pone los zapatos de la santidad y le quedan enormes, pero Él está al otro lado asegurándose de que no caigamos en vano sino solo para aprender a caminar. Eso es el sufrimiento aprender a caminar hacia Dios.
En la Biblia hay tantas muestras de su amor inagotable a través del sufrimiento que nos quedaríamos sin lágrimas conmovidos hasta la vergüenza por nuestra ingratitud como la historia del hijo pródigo que nos contó nuestro Señor Jesús en (Lc 15 11-32) reflejando la consecuencia del hombre por haberse alejado de su Padre.
Que dolor debe ser vernos comer entre los cerdos pudiendo sacarnos del lodo, del proceso, pero no comprenderíamos que fueron sus manos las que intervinieron en nuestro auxilio e incluso cuando reconocemos su ayuda pensamos en el fondo “ya era hora” “me lo merezco”. ¿Cómo sería el mundo si Dios actuara como realmente lo merecemos? Afortunadamente su infinito amor goza de una infinita misericordia pero qué liberador resulta aceptar la verdad: Somos absolutamente dependientes de Dios y no merecemos nada, pero nos lo quiere dar todo porque no sabe dar poco, su amor es desmedido e incondicional confunde nuestra razón que solo busca ofrecer lo que recibe.
Prueba de no saber dar poco es haber enviado a su hijo como cordero a sufrir hasta la muerte por el perdón de nuestros pecados, nuestro Padre permitió que su Hijo fuera usado cual sacrificio de los judios como muestra de arrepentimiento pero es que nosotros ni siquiera estábamos arrepentidos, la redención fue un regalo inmerecido; siendo el cordero un animal tierno, puro y manso, no se queja acepta su destino tal como hizo nuestro Redentor. Si esto no nos deja ver que el sufrimiento es por amor ¿Que lo hará? Tenemos entonces que sufrir en carne propia una milésima parte de su dolor para recordar que no podemos solos, necesitamos de Dios como la tierra necesita el agua para vivir. Sin Dios no hay vida. El sufrimiento es lo que usa para abrazarnos o más bien para que notemos que necesitamos su abrazo.
La cruz no es una respuesta al ¿por qué? sino al ¿para qué? Alejados de Dios el sufrimiento que nos causa el mundo sucede en vano, pero junto a Dios el sufrimiento es por el bien de nuestra alma o en el caso de los Santos por el bien de los demás. Entender que el sufrimiento es un regalo nos deja ver porque sus elegidos fueron los más consentidos al ser perseguidos, difamados, humillados, estigmatizados, enfermos, golpeados, insultados, torturados, prisioneros, asesinados, mártires. Su vida fue el resultado de elegir el amor puro y verdadero. Desearon el sufrimiento para estar así más cerca de nuestro Señor Jesucristo y compartir sus llagas por la redención del mundo actual. Seguimos crucificando a Jesús, pero “somos nosotros los únicos que sufrimos”
Si hablamos de cuánto sufrimiento nos causa el mundo también hablemos de cuánto sufrimiento hemos causado al mundo, cuantas veces hemos sido nosotros la daga en los demás, cuántas veces hemos sido perdonados por los nuestros, pero sobre todo cuántas veces nos ha perdonado Dios sin embargo; a Él no le perdonamos quitarnos un ser querido, cambiarnos los planes y enfermar. Siendo Dios el único que puede sacar algo bueno de algo incluso trágico.
Santa Catalina de Siena expresa a los que se escandalizan por lo que les sucede “Todo procede del amor, todo está ordenado a la salvación del hombre, Dios no hace nada que no sea con este fin” (Dialoghi 4, 138)
Nuestro ego nos hace pensar si yo sufro el mundo debe sufrir conmigo entonces malgastamos el tiempo de Dios contando nuestros problemas, renegando, cuestionando y todavía peor vengándonos. ¡Somos débiles! y el sufrimiento es lo que forja el carácter de Cristo en nosotros. ¿Todavía creemos que no necesitamos sufrir? No interiorizamos nada!! Usamos esa palabra para darnos de espirituales. Dejemos de pensar que el sufrimiento es solo para los “malos” ciertamente no podemos determinar quiénes son buenos y quiénes son los malos y más aún ¿Qué nos hace pensar que somos parte de los buenos?
El Totus Tuus menciona “En el tema del sufrimiento siempre persistirá la sombra del misterio, pero iluminado a la luz de Cristo recibe la suficiente claridad como para poderle dar un sentido”.
La historia
“El sufrimiento no hacía parte del plan de Dios. Dios llama a nuestros primeros padres a un estado de felicidad pleno en el cumplimiento de su voluntad. Como Padre amorosísimo quería y quiere lo mejor para sus hijos, Sin embargo, como consecuencia de la caída de Adán y Eva entra la muerte, “salario del pecado” (Rom 6,23), y con la muerte toda clase de sufrimientos físicos y morales. A partir de ese momento la mujer da a luz a sus “hijos con dolor” (Gen 3.16), el hombre sufre al trabajar la tierra que ahora produce “espinas y abrojos” (Gen 3.17) se introduce la envidia fratricida que hace que un hermano levante la mano contra otro (Gen 4, 1-16), el hombre deja de hablar el lenguaje del amor confundiéndose en la lengua del egoísmo (Gen 11, 1-9) y en fin la historia humana queda marcada por el sello del sufrimiento. Tales son las terribles consecuencias de la desobediencia al plan de Dios. ¡Pero cuidado! No se debe entender el sufrimiento como la venganza de Dios contra el hombre. Si una persona se muere de frío por alejarse de la hoguera ¡no se debe acusar al fuego de no haberle calentado! Así, el hombre se alejó de Dios, que es la suma bondad y verdad y todo lo bueno y verdadero se alejó de él”. (Totus Tuus)
Siendo esa la razón del sufrimiento ¿Cómo es que todavía sufrimos? Si nuestro Señor Jesús redimió a la humanidad y el bautismo borra el pecado original pero los sufrimientos son también consecuencia de nuestros pecados actuales de modo que es siempre producto de un mal real o aparente, presente, pasado o futuro.
TIPOS DE MAL
Mal Físico – No depende del hombre sino de la naturaleza limitada y finita como desastres naturales, enfermedades y demás.
Mal Moral – Depende de la libre elección del hombre, porta culpabilidad porque surge por hacer lo contrario a la voluntad de Dios.
Tanto los Ángeles y los hombres, criaturas inteligentes, gozan de libertad por ello deben luchar por no desviarse, de hecho, pecaron y por eso el mal moral entró significativamente más doloroso que el físico. Dios no es la causa del mal moral ni directa ni indirectamente.
Es válido pedir a Dios que nos libre del mal físico pero nuestra oración debe ser siempre sometida a su divina voluntad. “Padre, si quieres aparta de mí esta copa; pero que no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22.42) Dios siempre nos ayudará a resistir. También nos dará la fuerza para resistir el mal moral “No habéis sufrido tentación superior a la medida humana y fiel es Dios que no permitirá que seáis tentado por encima de vuestras fuerzas. Antes bien junto con la tentación os proporcionará el modo de poderla resistir con éxito” (1 Cor 10.13)
Son las tentaciones las que exponen a muchos “Enamorados de Cristo” cuando en el sufrimiento no lo acompañan sino solo en la prosperidad. Por eso no se debe promocionar la fe como la cura al sufrimiento, la crisis económica y las enfermedades sin embargo muchas sectas animan a seguir a Cristo para alcanzar sus metas cuando seguirlo nos invita precisamente a lo contrario, es olvidarse de uno mismo, es dejar que sus anhelos se conviertan en los nuestros, es ocuparse de sus asuntos que Él se ocupa de los nuestros de tal modo que cuando uno está con Dios hasta el mal es para bien. Como José dijo a sus hermanos “No fuisteis vosotros los que me enviasteis acá sino Dios” “Aunque vosotros pensáis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir” “un numeroso pueblo” (Gen 45, 8;50, 20)
Incluso nuestro enemigo se ve frustrado cuando de un mal sale un mayor bien como la ofensa mayúscula cometida en los juegos olímpicos de París que llamó a los creyentes del mundo y a quienes se habían apartado de Dios a volver a ser fieles, más constantes en la oración y ofrecer penitencias en nombre de los creadores y ejecutadores de tan aberrante acto contra la Santa Eucaristía perpetuada en la última cena.
Recordemos también que la traición de Judas acercó a nuestro Señor a su propósito divino. El enemigo se alegró de verlo agonizando en una cruz sin imaginar que estaba presenciando su derrota, que nuestro salvador vencería incluso la muerte para traernos la redención llevando al demonio arrodillarse junto con todos los suyos para reconocer que Jesucristo es su Señor.
Las historias que escriben los hombres pueden ser hermosas, pero las historias que escribe Dios son ínfimamente superiores. A Dios nadie le gana en nada y menos en belleza y misterio. Así que dejemos que haga su voluntad en nuestra vida, aunque podamos sentir miedo, incertidumbre y derrota. Confiemos en que, frente a cualquier situación Dios tiene siempre la última palabra y eso lo pueden confirmar los santos que experimentaron que vale la pena sufrir por amor a Dios.
Acerca de sufrir
“Dios tuvo en la tierra un hijo sin pecado, pero nunca sin sufrimiento”. (San Agustín de Hipona)
¿Por qué debemos sufrir? Por qué aquí abajo, el amor puro no puede existir sin sufrimiento (St. Bernadette Soubirous)
“Dios no permite sufrimientos inútiles” (Santa Teresita del niño Jesús)
“Ningún sufrimiento carece de sentido, siempre se funda en la sabiduría de Dios” (Santo Tomas de Aquino)
“Si la gente supiera lo beneficioso que es el sufrimiento aceptaría sus cruces con mayor resignación”. (Padre Pio)
“Dios te protegerá del sufrimiento o te dará una fuerza inquebrantable para soportarlo”. (San Francisco de Sales)
“Ama hasta que duela, si duele es buena señal”. (Santa Tereza de Calcuta)
“Si no quieres sufrir no ames, pero si no amas ¿para qué quieres vivir? (San Agustin)
“El dolor y el sufrimiento han entrado en tu vida, pero recuerda que el dolor, la tristeza y el sufrimiento no son más que el beso de Jesús, una señal de que te has acercado tanto a Él que puede besarte”.(Santa Tereza de Calcuta)
Sentido del sufrir
“Bendita sea la crisis que te hizo caer, la caída que te hizo mirar al cielo, el problema que te hizo buscar a Dios”. (Padre Pio)
“Muchos sufren, pero pocos saben sufrir, el sufrimiento es un don de Dios, bendito el que sabe sacarle provecho”. (Padre Pio)
“Si Dios te envía muchos sufrimientos es una señal de que tiene grandes planes para ti y ciertamente desea hacerte santo”. (San Ignacio de Loyola)
“Comprendí que lo mejor que Jesús podía darnos era el sufrimiento, que no lo da más que a sus amigos predilectos” (Santa Teresita del niño Jesús)
“Quien no se enamora de Dios contemplando a Jesús crucificado no se enamora jamás (Giovanni Battista Tiopolo)
“El verdadero amor crece con las dificultades el falso se apaga por experiencia sabemos que cuando soportamos pruebas difíciles por alguien a quien queremos no se derrumba el amor, sino que crece”. (Santo Tomás de Aquino)
“El sufrimiento de los males físicos y morales es la ofrenda más digna que puedes hacer a aquel que nos ha salvado” (Padre Pio)
“Viéndote Señor por todas partes llagado, no quiero yo vivir sin heridas” (San Bernardo)
“Las almas del purgatorio rezan por nosotros y sus oraciones son aún más eficaces que las nuestras, porque van acompañadas de su sufrimiento. Por tanto, recemos por ellas y recemos para que ellas recen por nosotros” (Padre Pio)
“Aparte de la cruz no hay otra escalera para llegar al cielo” (Santa Rosa de Lima)
¡Animo!
“Tu sufres, pero anímate que tu sufrimiento es con Jesús y por Jesús, y no es un castigo sino una prueba para tu salvación” (Padre Pio)
“Si sois lo que tenéis que ser prendaréis fuego al mundo entero” (Santa Catalina de Siena)
“Es duro seguirte Señor, pero es imposible dejarte” (San Agustín)
“No temáis, Jesús es más poderoso que el infierno. Al solo recuerdo de su nombre todos en el cielo y en la tierra caen de rodillas ante Jesús consuelo de los buenos y terror de los impíos”. (Padre Pio)
“Subamos al calvario con la cruz a cuestas. No dudemos, nuestra ascensión terminará con la visión celeste del dulcísimo salvador”. (Padre Pio)
“Quien ama a Dios la muerte es la esperanza de estar unido a Él”. (San Gerónimo)
“La tierra no tiene ninguna tristeza que el cielo no pueda curar” (Santo Tomas Moro)
Solo los hombres pueden decir “De amor nadie muere” ¿Y la crucifixión de Dios qué? ¿Y todos sus Santos qué? Murieron de amor, por amor y con amor. El precio del amor fue el sufrimiento.
Por otro lado está el amor al placer.
Es necesario empezar definiendo que el placer no es malo de hecho es una capacidad dada por Dios para la conservación de la especie como lo es el sexual y otros como alimentarse, vestir, dormir y beber de no ser así moriríamos de hambre o cansancio y la humanidad ya estaría extinta. El problema surge cuando se desordena como el fuego de una chimenea durante una noche fría con una taza de chocolate en la mano es sin duda es maravilloso pero ¿Que tal el fuego en toda la sala? Es destructivo, cuando sale de los límites ordenados por el Creador, nuestro Padre.
Causa y consecuencia
Fue también el pecado original el que lo desordenó provocando que “la armonía en la que se encontraban, establecida gracias a la justicia original, quedó destruida; el dominio de las facultades espirituales del alma sobre el cuerpo se quiebra”. (Gen 3,7) (Catecismo, 400) dicho de otra forma el hombre queda herido y todas sus facultades desordenadas dando como resultado la concupiscencia de la carne una inclinación desordenada al placer: la lujuria, la gula y la pereza”.
“Los placeres de la mesa preparan los placeres de la carne” (San José María Escriva) quien se da gusto en todo el comer difícilmente podrá ser una persona pura y casta. Pasa lo mismo con el descanso cada vez queremos dormir más y hacer menos hasta el punto de querer vivir sin servir. Esto deforma el carácter y debilita la voluntad, lo que obstaculiza el camino a la santidad que como dijo Santa Tereza “Las almas grandes tienen voluntades, las débiles sólo tienen deseos”.
Nos enfrentamos a una sociedad erotizada que romantiza el pecado por medio de películas, libros y redes y todo tipo de medios. Engañando con descaro llamando a la pornografía “arte” a la mujer decente “anticuada” rehacer su vida al “adulterio” al espectáculo inmoral “para adultos” a la fornicación “hacer el amor” desarrollo de la personalidad al “homosexualismo” a todo esto es necesario recordar que una mentira repetida mil veces jamás será verdad, lo que nos aleja de Dios nunca traerá felicidad plena solo momentos efímeros y a posteriori un sufrir intenso.
Es preciso mencionar que la iglesia católica bajo ningún concepto es la culpable de que los matrimonios no prevalezcan en el tiempo. Las estadísticas no diferencian entre religiones y aun así no sabrían cual estuvo en gracia y cuál no pues cuando Dios concede su bendición también otorga gracias y una protección especial. La separación es la consecuencia de no haber tenido un noviazgo casto. Exponiéndose al enamoramiento del cuerpo sobre el alma. De espaldas a Dios.
El Totus Tuus arroja la pregunta más sincera sobre la unión libre “¿Si en realidad se aman tanto como para entregarse sus cuerpos por que no se comprometen para toda la vida?” Es una convivencia engañada sin compromiso, ni fidelidad. Esto y más es la consecuencia de la lujuria, un ataque directo a la pureza del cuerpo y por tanto del alma dando como fruto familias disfuncionales se “escucha” conspirador y lo es porque la fuerza que lo ejerce es la de nuestro enemigo. No se debe tomar a la ligera porque la perdición del mundo no es poca cosa. La lujuria genera tal búsqueda de placer cada vez más insaciable hasta llegar a abusos sexuales, actos homosexuales, pedofilia y zoofilia.
Otra forma en la que se introduce la lujuria es por la moda y somos nosotras las mujeres las incitadoras de que se pierda el respeto y la valoración de nuestro ser. Hemos de tener claro que la perfecta justicia de Dios nos carga la culpa de despertar el deseo lujurioso del hombre. Ciertamente no podemos cambiar la industria que parece tener como objetivo el culto a la sensualidad convirtiendo a la mujer en el objeto sexual de todo producto comercial pero podemos cambiar nuestra forma de vestir imitando a verdaderos referentes femeninos como la Virgen María. Sí. la Madre de Dios y Madre nuestra. Una hija de Dios, una mujer consagrada no exhibe su cuerpo pero aquello no significa que renuncie a verse agradable a la vista, debe ser el reflejo de la pureza, delicadeza, ternura y feminidad de su Santísima Madre.
No nos quedemos de brazos cruzados viendo como nuestro prójimo se pierde entre sus decisiones culpando a Dios por su sufrir cuando lo ha decidido. Cómo puede un Padre tan amoroso recibir tanto desprecio de su creación. Veamos que dicen los Santos acerca del placer desordenado.
Acerca del placer
El infierno no lo pudo hacer atractivo, por lo que el diablo hace atractivo el camino que lleva allí” (San Basilio Magno)
“La ociosidad camina con lentitud por eso todos los vicios la alcanzan” (San Agustín)
“El que por desobediencia se somete al mal ésta adherido a la revelación contra Dios y no a la sumisión debida a Él”. (San Bernardo de Claraval)
“Los placeres de la mesa preparan los placeres de la carne” (San José María Escriva)
“La gula es la vanguardia de la impureza” (San José María Escriva)
Mi pecado más incurable era el no creerme pecador. (San Agustín)
El pecado es preferir el gusto de un instante a la amistad con Dios (San Alberto Hurtado)
“Solo quien ha pensado seriamente lo pesada que es la cruz puede comprender la gravedad del pecado” (San Anselmo de Cantertury)
“El hombre no puede vivir sin ningún tipo de placer; por lo tanto, cuando es privado del verdadero placer espiritual se volverá adicto a los placeres carnales” (Santo Tomas de Aquino)
“Los que no quieren ser vencidos por la verdad serán vencidos por el error” (San Agustín)
Consejos
“Cuida tu cuerpo como si fueras a vivir por siempre. Cuida tu alma como si fueras a morir mañana” (San Agustín)
“Debes vaciarte de aquello que estás lleno para que puedas ser llenado de aquello que estás vacío” (San Agustín)
“En la vida espiritual el que no avanza retrocede sucede como un barco que siempre debe seguir adelante si se detiene el viento lo devolverá”. (Padre Pio)
“Bienaventurados los que dejando a un lado su propio placer e inclinación, consideran las cosas según la razón y la justicia antes de hacerlas” (San Juan de la cruz)
“Breve es el placer, eterno es el castigo; el sufrimiento es liviano, la gloria es infinita. (San Francisco de Asís)
“No pienses que vives en el mundo únicamente para divertirte enriquecerte, comer, beber y dormir pues el fin para el que has sido creado es infinitamente superior y más sublime, esto es: amar y servir a Dios en esta vida y salvar tu alma en la otra”. (San Juan Bosco).
“El examen de conciencia es siempre el mejor medio para cuidar bien el alma” (San Ignacio de Loyola)
Al final todo se reduce a una elección o se es del mundo o se es de Dios, pero ya sabemos con quién está el mundo, que no nos engañe entonces y tengamos claro: El sufrimiento te acerca a Dios y el placer desordenado te acerca al demonio. El sufrimiento tiene un propósito para nuestra edificación, prepararnos para cosas mayores mientras que el placer desordenado te destruye con el fin de condenarte.
- Dios nos quiere para la grandeza y el diablo para la bajeza.
- Dios nos quiere en libertad y el diablo en esclavitud.
- Dios nos une y el diablo nos divide.
- Dios te ofrece la felicidad eterna y el diablo momentánea.
- Dios nos quiere para la santidad y el diablo para la perdición.
- Dios nos fortalece y el diablo nos debilita.
- Dios nos abraza, el diablo nos ahorca.
- Con Dios te conoces y con el diablo te desconoces.
- Dios te guarda y el diablo te expone.
- Dios te perdona y el diablo te culpa.
- Dios te da paz y el diablo te la roba.
- Dios te reconcilia y el diablo te enfrenta.
- Dios te ama y el diablo te odia.
- Dios te bendice y el diablo te maldice.
- Dios te aleja del mal y el diablo te acerca.
- Dios te edifica y el diablo te destruye.
- Dios te ofrece el cielo y el diablo te dirige al infierno.
- Dios te redime y el Diablo te condena.
Seamos TODO O NADA (Hna. Clare) o el sufrimiento por amor a Dios o el placer desordenado por amor al mundo, al diablo. No se sirve a dos. Es uno o es otro. No tengamos miedo de tomar el camino de la cruz porque su amor lo vale todo y nunca nos dejará solos. Pensemos siempre: Si por Él tengo vida es justo que por Él muera.
(Los datos teóricos fueron tomados del totus tuus) Ver ¡No renuncies a tu cruz! I Formación con los Heraldos del evangelio I Episodio 23
Escuchemos el sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo hecho canción: “Dime Padre” de Hakuna Group. Que el enemigo no nos engañe, exclamemos: “Qué Dios tan bueno” de Los Padrecitos.
