Dios no creo demonios, creo Ángeles.
“El mal que existe en el mundo es el resultado de la intervención en nosotros y en nuestra sociedad de un agente oscuro y enemigo, el demonio. El mal no es ya solo una deficiencia sino un ser vivo, espiritual pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del marco de la enseñanza bíblica y eclesiástica todo aquel que rehúsa reconocerla como existente” (Papa Pablo VI) No se trata de una leyenda aquel demonio es Lucifer; al que le Iglesia le llama satán o diablo y es real, no es un invento, no es simbólico, no es ficticio.
Es preciso conocer en que consistió la rebelión contra Dios y este misterio fue misericordiosamente fue rebelado a Sor María de Jesús de Agreda, una humilde monja del siglo XVII. El resumen obtenido:
Dios infinitamente justo determinó manifestar a los Ángeles inmediatamente después de su creación, el fin por el cual los habían sido creados. Para ello les dio tres mandatos: Primer mandato: que le adorasen y revenciasen como a su creador y Sumo Señor…
Segundo mandato: Dios manifestó a sus Ángeles que iba a crear al género humano y que la segunda persona de la Santísima Trinidad se haría hombre; a este Dios Hombre le habían de reconocer por cabeza adorándole y reverenciándole…
Tercer mandato: Habrían de tener por superiora a una mujer en cuyas entrañas tomaría carne el Unigénito del Padre… Ante estos decretos de la Divina Voluntad aquel Angel creado bueno por Dios se rebeló afirmando que no estaba dispuesto a servir ni a obedecer y cayó del cielo arrastrando la tercera parte de los Ángeles con él.
Una clara advertencia se encuentra en la Santa Biblia “Sean sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quien devorar”.
“El demonio tiene una única puerta para entrar en nuestro espíritu: la voluntad; no existen puertas secretas. Nada es pecado si no ha sido cometido por la voluntad. Cuando no entra en juego la voluntad, no se da el pecado, sino la debilidad humana.” (Padre Pio) por la influencia del maligno. (Influencia o manifestacion demoniaca)
Su influencia sobre el hombre.
“El demonio tiene una acción preternatural, pero Dios tiene un poder sobrenatural. El diablo es como un perro rabioso encadenado”. (Padre Pio) Su cadena es controlada por Dios que lo deja actuar limitadamente para probar a las almas su fidelidad y amor por Él. De modo que cuando el demonio usa a mi prójimo, me debo vencer a mi con la ayuda de Dios, pero cuando el demonio me ataca directamente es Dios quien lo vence en mí.
Sin embargo, aunque el demonio sea un ser superior al hombre y a los demás Ángeles por su naturaleza, aunque sea un ser poderoso e influyente en la vida del hombre, no podemos olvidar que es ante todo una criatura de Dios y es por tanto limitada. (Totus Tuus) Así lo afirma el catecismo: “El poder de satán no es infinito. No es más que una criatura: no puede impedir la edificación del Reino de Dios.” (Catecismo 395)
Irse en contra de Dios es suficiente para que el demonio solicite permiso para poseer el cuerpo de una persona sin embargo, aunque esté posesa el demonio no tiene permiso de tocar su corazón, porque en su corazón el único que entra libremente es Dios.
El demonio puede habitar a una persona en estado de gracia solo si Dios lo permite y si Él lo permite es por un bien mayor como le ocurrió a varios Santos para disipar muchas interrogantes respecto el poder del maligno.
La infestacion es la acción extraordinaria que tiene el demonio sobre un lugar, un objeto o un animal”. Es decir, es una presencia demoníaca que hace tener a la persona o animal quebrantos de salud graves o leves, ya que el fin único de estas entidades es la de perturbar la ‘armonía’. La manifestación del demonio ocurre con ayuno, adoración, alabanza, oración, unción y su liberacion es a través de un Sacerdote.
No es necesario esperar que una persona bote espuma para saber que esta posesa y actuar por su salvedad porque el demonio casi nunca elige revelarse. Hay distintos tipos de posesión.
La posesión demoniaca ejerce sobre la persona el control completo de su ser incluyendo sus pensamientos. Mateo (17:14-18) (Lucas 4:33-35)
La opresión demoniaca implica un demonio o demonios atacando espiritualmente a una persona llevándola a tener un comportamiento pecaminoso. (Efesios 6:11)
Aquellos que han vivido de cerca sus tentaciones, ataques y obras no dudaron en exponerlas al mundo. Así lo hizo el Padre Gabriele Amorth que fue el principal exorcista del Vaticano y de la diócesis de Roma; en su labor sustrajo importantes declaraciones del demonio que por la divina intervención de nuestro Señor y nuestra Santísima Madre se vio obligado a responder y solo así porque recordemos que es el gran mentiroso por eso jamás se debe hablar con él.
Por eso el Padre Gabriele Amorth no titubeó “Tenemos que filtrar las respuestas del diablo. El Señor a veces impone que él diga la verdad, para mostrar que satanás fue derrotado por Cristo y que él está obligado a obedecer a los discípulos que actúan en nombre del Señor”.
Entre sus descubrimientos:
“Ser forzado a revelar su nombre es para el demonio una gran humillación, una señal de derrota. El busca venganza en esos casos y la conversación tiende así a ser aún más peligrosa. El exorcista debe limitarse a las cuestiones autorizadas por el rito y no dejarse conducir por el diablo”.
El padre Amorth pregunto “¿Cuáles son las virtudes de Nuestra Señora que más te encolerizan?” satanás: “Ella me enfurece porque es la más humilde de todas las criaturas y porque yo soy el más orgulloso. Porque ella es la más pura de todas las criaturas y yo no. Porque ella es la más obediente a Dios y yo soy el más rebelde”
“Por qué temes más cuando digo el nombre de María que cuando digo el nombre de Jesucristo?” satanás: “Porque me humilla mas ser derrotado por una mera criatura que por Él”.
“Durante un exorcismo, satanás me dijo por medio de la persona poseída: Cada Ave María del rosario es para mí un golpe en la cara. Si los cristianos conocieran el poder del rosario, sería mi fin”.
El poder del rosario es inmenso porque conmemora la vida y pasión de nuestro Señor por medio de su Santísima Madre como mediadora de ruegos y gracias.
La Iglesia Católica y el cine.
Las películas de terror casi siempre basan su historia en la fe católica, interviene un padre exorcista que coloca delante del poseido una cruz porque el demonio aborrece las manos del sacerdote y tiene terror a la Cruz; mencionan sí o sí la Santa Biblia además del agua bendita, velas benditas, crucifijos, rosarios, medallas, escapularios son algunos de los sacramentales con los que auxilian al protagonista de la historia y en medio de la necesidad hasta el más ateo recurre a la fe constituyendo la conversión de muchos y sumándose a innumerables testimonios siendo necesario reiterar que el demonio casi nunca opta por pronunciarse, le conviene más el silencio porque solo el que sabe que está enfermo, busca la cura.
La iglesia sin embargo no se opone al cine del terror sin embargo esto perturbe a la persona que luego no distingue la realidad de la ficción: El demonio permanece oculto en tanto el pecador no quiera tener una santa conversión; siempre poniendo la ocasión de pecado y alejarlo del fin por el que fue creado.
Debemos rechazar de nosotros TODO lo que es del diablo como las películas de terror que hacen alusión a su oscuridad y recurrir a la confesión es lo que el demonio evita suscitando, calamidades, contratiempos, problemas porque admitiendo los pecados con arrepentimiento él queda derrotado. La confesión es un acto de humillación en la que el pecador dice, le pido perdón, lo necesito y Dios en su infinita misericordia lo abraza con la absolución de sus pecados; no porque merezcamos su perdon sino porque a pesar de nuestra indignidad infinita; su amor y su compasion son infinitamente mas grandes que nuestra miseria.
“Recordad esto: si el demonio hace ruido es señal que todavía está afuera y no dentro” (Padre Pio) podemos precisar que si no hace ruido estamos yendo con la corriente del mundo que nos lleva a la lejania de Dios que crea un vacío que no lo llena nadie. Deambulara el alma entre los placeres de la vida, entre los vicios y no hallará felicidad porque el alma solo se siente realizada cuando sirve con su vida al Creador.
El Ángel vs. el demonio
El Ángel lo guía a la salvación y el demonio lo conduce a la perdición.
El Ángel regaña el mal comportamiento y el demonio consciente el mal comportamiento.
El Ángel lo quiere Santo y el demonio lo quiere pecador.
El Ángel lo protege y el demonio lo expone.
El Ángel actúa con Voluntad y el demonio actúa con imposición.
El Ángel comunica y el demonio calla.
El Ángel guarda sus oraciones y peticiones y el demonio guarda sus pecados y demandas.
El Ángel atienden la voluntad de Dios y el demonio ignora la voluntad de Dios.
El Ángel aboga por el custodio el día del juicio y el demonio lo acusa el día del juicio.
El Ángel ama a Dios y el demonio odia a Dios.
El Ángel se alinea al plan salvífico y el demonio huye del plan salvífico.
El Ángel cuida la dignidad del alma y el demonio pierde la dignidad del alma.
El Ángel comparte la dicha de Dios y el demonio rechaza la dicha de Dios.
El Ángel aparta de la tentación y el demonio acerca a la tentación.
El Ángel va contra la corriente del mundo y el demonio fluye con la corriente del mundo.
El Ángel busca la gloria de Dios y el demonio busca la vanagloria.
El Ángel dirige la gratitud del custodio a Dios y el demonio dirige la ofensa del custodio a Dios.
El Ángel reconoce a Dios y el demonio se revela contra Dios.
El Ángel exalta a Dios y el demonio ofende a Dios.
Ver video Santos que vencieron la posesión del demonio I Podcast Salve María – Episodio 117 (Heraldos del Evangelio)
Ver video ¡Estas son las 3 puertas que le abrimos al demonio ocultismo, pacto y maleficio! (Manual para enamorarse)
