Se han creado más de 40.000 religiones y cada una dice ser única y verdadera ¡Cuanta blasfemia! consecuencia del racionalismo del comportamiento llegando incluso a creer que la religión no es necesaria.
Es duro tan solo imaginar que el fin de la mayoría de esas 40.000 sectas sea lucrarse y lo es más aun cuando lo confirmamos a través de testimonios y demandas que nos revelan hasta donde es capaz el ser humano de llegar para conseguir la libertad financiera por encima de la esclavitud de las almas siendo EEUU el país que más ha permitido la creación de más y más sectas que luego se promocionan al mundo.
Si no tenemos nuestras creencias firmes y nos dejamos llevar por lo que nuestro circulo tibio dice y hace; nos convertimos en más de lo mismo y somos blanco fácil para que nos vendan unas cuantas citas bíblicas de memoria y nos conquisten, cuestionen nuestra fe lanzando una que otra pregunta que no podemos responder porque no tuvimos el interés de preguntarnos primero y perseguir las respuestas. (Tibios)
Todos conocemos personas que eran católicas y creyeron hallar la verdad en una secta; se alejaron de la iglesia y todavía más grave de la Santa Eucaristía. Se alejaron de la presencia de Cristo en cuerpo y sangre para únicamente hablar de Él. Ciertamente “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” (Mt 18,20). Con ello no está diciendo que si oramos a solas no esté, sino que está presente incluso entre apartados y predicadores cuando su nombre es el motivo del encuentro.
Entonces caemos cuando no aprovechamos la ocasión de promover la fe y exaltar el amor de Dios para su gloria y honra. Debemos vivirlo a diario o nos consume el mundo, el demonio y la carne. Lo grato de buscar conocerlo es que su infinito misterio nos dejara insaciados, tendremos sed de más. Viviremos maravillados y por tanto enamorados. Es de esa forma iniciar el mejor de los romances, un comienzo sin fin.
Hablando de amor; una preciosa música constituye para muchas religiones un elemento fundamental para sentir a Cristo a través de ella mientras; que para el catolicismo es la Elevación, la Transustanciación de Cristo en la Eucaristía lo más importante y todo gira en torno a su momento sublime de tal forma que la música pasa a segundo plano y puede ser hasta el último tanto que los músicos y el coro ni siquiera suelen estar visibles y su intervención, aunque necesaria es breve.
Gran parte de las sectas desprestigia la Iglesia Católica y a la Santísima Virgen María que, aunque no la reconozcan no ha dejado de ser nuestra madre. Madre de toda la humanidad y reina del cielo y de la tierra. ¿Pero qué hacen en una predicación de amor por Cristo hablando con odio? ¿Ese es su mensaje? Odiémosla.
En este punto es meritorio preguntarse ¿Podemos amar al Hijo sin respetar a la Madre? Se les olvida que Cristo no quiso venir por su cuenta sino a través de Ella, que además de Dios Padre y San José, fue educado por Ella en costumbres, tradiciones y todo lo que Ella había recibido de Dios Padre y guardaba en su corazón ¿Si no hay respeto para la Madre de Dios, que nos espera entonces a nosotros como su prójimo? Más odio.
Que es entonces la veneración a María sino la reverencia a la criatura que obedeció y dio gloria perfecta a Dios siendo cooperadora en la redención de Cristo al traspasar su corazón una espada, pero han quebrado sus imágenes, han insultado su honor y todavía más grave niegan su intervención como abogada de los hombres como si en un juicio pudieran defenderse solos dirigiéndose al juez, pero por cuantas almas ha intervenido Ella ante Dios evitándoles la condenación. Como si nuestras oraciones fuesen puras y no cargadas de nuestra soberbia y amor propio. “Ella purifica nuestras oraciones en sus manos virginales, les inyecta sus dones y gracias y las eleva a Dios”. (Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María)
Por supuesto que no son todas las religiones las que faltan el respeto a nuestra Santa Madre sin embargo tristemente para los que sí; grande será su asombro al ver que la Virgen María que tanto ofendieron en vida baja al purgatorio (eso si Dios nos concede su misericordia y nos permite expiar nuestras manchas) a rezar junto a ellos. Rezar. Otra cosa que no hacen, porque son “vanas repeticiones”. El Padre Nuestro y el Ave María son el idioma de Dios que abre su corazón para que nuestras oraciones sean escuchadas y aquellas repeticiones tienen un efecto único sobre el alma.
Decretar en el nombre de Jesús. Ciertamente Jesucristo es Sacerdote, Profeta y Rey y al bautizarnos nos convertimos por Cristo en Sacerdotes, Profetas y Reyes. Pues Juan declaro que venía alguien después de él a Bautizar con el Espíritu Santo y con fuego. (Mateo 3:11) el fuego celestial no es como el nuestro, no quema más bien es purificador y es con la fuerza del Espíritu Santo que nos hace profetas para anunciar su mensaje y dar testimonio de Jesús (sacerdotes porque damos testimonio del encuentro haciendo sacrificios de toda nuestra vida y reyes porque ya somos ciudadanos del reino de Dios en su servicio) pero no significa que podamos decretar y mucho menos en su santo nombre porque podríamos decir lo que se nos ocurra que sería muy a conveniencia nuestra y esa actitud de poder y soberbia es lo que lo aleja y es la humildad lo que lo atrae a un alma pero nunca hemos sido en verdad humildes sino que por misericordia se acerca y nos ama.
Debemos darnos cuenta cuando estamos frente a alguien que solo pide aplausos porque predicar a Cristo no es mírenme a mí sino mírenlo a Él de tal modo que compartir nuestras experiencias no es dable sino predicar su Santa palabra y animar a que vivan sus propias experiencias con Él. Es delicado dar a conocer nuestras vivencias porque podemos tener una conclusión errada de lo que nos quiere decir o a dónde nos quiere llevar y solo confundiríamos entonces es necesario vivir a Cristo en la intimidad del corazón como lo hizo nuestra Madre que no dejó saber nada de lo que Dios Padre le confió sino que se autolimitó a compartir con los apóstoles lo que fue la vida de Cristo hasta que estuvo con Ella y es por esa acción que sabemos hoy la vida y pasión de nuestro único Salvador.
Muchas sectas comparten el “Pan de vida” como si fuera algo meramente simbólico lo cual es realmente crítico. Pasan un canasto con rodajas pequeñas de pan y cada uno de los presentes toma una pieza y se alimenta, pero la declaración de Cristo es verdadera a tal punto que en aquel tiempo muchos al comprenderla se alejaron de Él pues comerlo y beberlo fue tomado como un acto de canibalismo.
“Así hablo Jesús en Cafarnaúm enseñando en la sinagoga. Al escucharlo, cierto número de discípulos de Jesús dijeron: “¡Este lenguaje es muy duro! ¿Quién querrá escucharlo?”
Jesús se dio cuenta que sus discípulos criticaban su discurso y les dijo: “¿Les desconcierta lo que he dicho? ¿Qué será, entonces cuando vean al Hijo del Hombre subir al lugar donde estaba antes? El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen”
Porque Jesús sabía desde el principio quienes eran los que no creían y quien lo iba a entregar. Y agregó: “Como he dicho antes, nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre”
A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle. Jesús pregunto a los Doce: “¿Quieren marcharse también ustedes? Pedro le contesto: “Señor, a ¿a quién iríamos? Solo Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.”
Jesús les dijo: “¿No los elegí yo a ustedes, a los Doce? Y sin embargo uno de ustedes es un diablo” Jesús se refería a Judas Iscariote, hijo de Simón, pues era uno de los Doce y lo iba a traicionar”. (Jn 6, 59-71)
Que el mundo no crea en su Santa Palabra, y la Sacratísima Eucaristía; no le quita valor. No se debe compartir un alimento como pan de vida si no está consagrado y por tanto no tiene la transustanciación de Cristo.
La Verdad que solo proviene de Dios tiene el efecto de ser dura por eso los cambios que podamos tomar por amor a Él siempre serán respaldados por su misericordia. Nunca nos dejará solos porque vivió para enseñarnos en carne propia que el amor verdadero es un sacrificio por los demás. Se sacrifico por nuestra miseria y nos anima hacer lo mismo por los nuestros; por eso “La palabra de la Iglesia no ha sido nunca amable y encantadora, como nos la presenta un falso romanticismo sobre Jesús. Por el contrario, ha sido áspera y cortante, como el verdadero amor, que no se deja separar de la verdad y que le costó la cruz”. (Benedicto XVI)
“Nadie en su lecho de muerte nunca nadie se arrepintió de ser Católico” (Santo Tomas Moro)
Puede que nos hayamos apartado pero Dios nunca dejará de llamarnos, nunca dejará de insistir, nunca dejará de preocuparse por sus ovejas como lo expresó en (Jn 21; 15-17) Regresemos entonces al único rebaño de nuestro buen Pastor. Regresemos a la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, que sigue siendo Santa a pesar de las miserias de quienes la integramos. (T.T.)
